viernes, 14 de noviembre de 2008

Del saber y el tiempo.

Irrecuperables unos convertidos en cenizas, tiznados otros con sus caracteres medio borrados, aquella enésima destrucción de la gran biblioteca de Alejandría, dejó tras el devastador paso de las llamas un rastro de pergaminos destruidos que arranco de los ojillos gastados de aquel amanuense viejo y flaco lágrimas de impotencia, no por lo perdido que también estaba dentro de su cabeza casi al completo, lloraba contando los insuficientes años de vida que le quedaban para volver a escribirlo otra vez todo.

22 comentarios:

Olga B. dijo...

Desolador. El saber ocupa tiempo, y sólo sabemos que no hay suficiente.
Un beso, Víctor.

Víctor González dijo...

Y sólo somos tiempo, pero también somos saber y hasta sentimientos. Complejos polígonos llenos de caras.
Besos amuga Olga.

Isabel Romana dijo...

Cuando el saber se destruye, qué difícil es rehacerlo. A veces se tardan siglos... Besos, querido amigo.

María a rayas dijo...

qué impotencia la del viejo. No me extraña...tener algo dentro y no poder sacarlo, no poder transmitirlo...

angustioso...

besos a rayas

Víctor González dijo...

Por suerte sensacionales escritoras, tú eres un ejemplo vivo, nos recuerdan ese saber aunque pasen los siglos.
Besos Isabel.

Víctor González dijo...

Sobre rayas de las tuyas se escriben muchas cosas plenas de saber María.
Beso.

manolotel dijo...

Hace poco tiempo leí, no se donde, una frase que decía: Se escribe para olvidar. Quizás el que lo escribió pensaba que en la escritura como una transferencia con la que cumplimos la vocación de ese pequeño plus de eternidad que es perdurar en los lectores. Algo parecido a lo que hacían nuestros antepasados con la tradición oral.

Cuando desaparece una biblioteca como la de Alejandría, fuente del conocimiento y de la Historia de la civilización, muere una parte importante de la Humanidad porque el futuro, como dice Punset, solo es posible con los ladrillos del pasado.

Un abrazo, amigo

Ego dijo...

Cuando me dieron la fatal noticia
me apoyé contra él, y me vi muda,
me reí por no llorar de mi estulticia,
me dolió despejar todas las dudas.
“Me has engañado” pasó por mi cabeza
y osé a enfrentarme a él, pues me vi firme,
pero él no se inmutó ante mi torpeza
y al final tuve yo… que rendirme.
Y me quise alejar de su influencia,
de su misterio y todas las mentiras,
salí sin despedida e impaciencia;
pero lo que hacia sí siempre me tira
me inyectó una poquita de clemencia,
y me tragué mi orgullo, y la ira,
y regresé con él en mi inconsciencia.

Goathemala dijo...

Y lo no escrito deja de existir. La cabeza no puede recordarlo todo. Pobre amanuense, que tristeza tan intensa siento cuando recuerdo la quema de libros.

Saludos y abrazos.

Víctor González dijo...

Ladrillos de adobe amigo Manolo, los cuales el agua/fuego desmorona fácilmente.
Abrazo.

Víctor González dijo...

Un micro hecho poesía Ego, bonita forma de escribir.
Saludos.

Víctor González dijo...

Participamos ambos de el mismo sentimiento que el amanuense.
Abrazo amigo Goathemala.

Auxi dijo...

no lloró por lo que perdía, sino por todo lo que le quedaba por hacer, preciosa reflexión.

gracias por tu visita a mi blog, ha sido un placer descubrir el tuyo

un abrazo, y hasta pronto

mertxy dijo...

Alguien decía que el saber huele a viejo y mi abuelo me afirmaba que el saber huele a historia...la historia sin los libros, los dibujos de las cavernas ...sería devanecida de la memoria pobre y humana, Alejandria la grande y si olor ahumado lloró perfume de historia atravesando el desierto...al cuello llevo un cartucho de Cleopatra...Víctor un enorme placer tu comentario en mi blog y el enlace haré lo mismo, gracias de corazón
mil besitos de agua
merchy

Aaoiue dijo...

Entre los saqueos, las invasiones, las revoluciones culturales y ahora la mercantilización de la cultura, lo raro es que aún sobrevivan muchas obras capitales.
La labor de los amanuenses era muy pesada y bien seguro que debieron desarrollar una vinculación especial con cada libro que conseguían acabar cuando escribían "explicit".
Un abrazo, piloto.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Es muy fustrante saber que no te queda tiempo para lo que debes hacer. Bonito relato.

Muchas gracias por enlazarme. Siento no haber pasado antes, he estado muy ocupada.

Besicos muchos.

Víctor González dijo...

Cuando lo pendiente carece del tiempo necesario, la angustia toma forma de lágrima en algunos casos.
Gracias a ti Auxi.

Inés dijo...

Hola Victor,

Gracias por tu visita, tienes razón, somos un ave raris ;)

me alegro que nos hayamos encontrado, me gusta como escribes, volveré a visitarte más a menudo y a leerme poco a poco tu blog.

Del saber y del tiempo, me ha gustado mucho lo que transmites, el tiempo imprenetable, imparable, insaciable e implacable y eterno.
la sabiduria asequible, bella, coqueta, imprescindible y casi eterna.

Condenados a vivir una historia de amor, cúanto nos gustaría abrazar el tiempo, abrazar la sabiduria... y qué esquivos e indomables !!

un abrazo,

Víctor González dijo...

Has escrito con sabiduría Mertxi, y te lo agradezco enormemente.
Un beso literario también para ti.

Víctor González dijo...

Con las obras capitales Marta, pasa lo mismo que con los escritores universales, salen a flote en los idearios literarios de todos nosotros que amamos las letras de librería, no de estanco.
Abrazos literarios.

Víctor González dijo...

Nani es un placer codearse con la buena gente de buena pluma. Aquí tienes tu casa.
Besicos.

Víctor González dijo...

Mejor ser Ines un "ave raris" que un "talgo de polvis".
Bienvenida y vuelve pronto. Yo iré a verte en pos de la calidad de tus composiciones.
Abrazo de uno de la Elipa.